martes, 14 de febrero de 2017

¿Para qué sirve la Filosofía?

Nota: este artículo será largo de cojones; sin embargo,si te interesa estudiar filosofía,
apenas entraste a la carrera o... simplemente te da curiosidad
saber a que nos dedicamos... puede que te interese leerlo completo.


Cuando tomé la decisión de entrar a la carrera de filosofía, mis padres enloquecieron. Me acribillaron con la ya tan conocida pregunta "¿De qué vas a vivir?"; sin embargo, la facultad les entregó un folletito que decía "No se preocupe, su hijo no se convertirá en un vagabundo que dice puras pendejadas, los filósofos tienen tanto trabajo como cualquier otro profesionista".

La mayoría de las personas ven a los filósofos como bichos raros, se nos suele pintar como personas extravagantes, con gustos exquisitos y personalidades rayando en la locura. Sin embargo, los filósofos somos como cualquier persona: vemos series y películas mainstream, leemos cómics, tenemos gustos musicales comunes... en fin, no somos personas que vivan en un mundo abstracto, metafísico y trascendental -vale, cuando empezamos la carrera muchos pecamos de pedantes; pero... se nos pasa-.

El filósofo reflexiona sobre distintos problemas fundamentales concernientes al hombre, la ciencia, la belleza, el mundo, la realidad, la verdad, el conocimiento, el bien, el lenguaje y otras triquismiquis. Su estudio se enfoca en argumentos racionales, por lo que se distingue de otros estudios como el misticismo o el esoterismo -los tratados de homúnculos no son filosofía-.


No, no hacemos homúnculos, no leemos el tarot, no sabemos un
carajo de seres de luz y tampoco hacemos brujería... vale, si me pagas podría hacerlo.

La filosofía, como cualquier ciencia -y como cualquier carrera-, tiene ramas. En la filosofía no todo es metafísica y "el ser"; entre las distintas ramas podemos encontrar -para daros un mapa sencillo- lógica, gnoseología (o teoría del conocimiento), ética, epistemología (o filosofía de la ciencia), filosofía antropológica, filosofía política, filosofía de la historia, teodicea y filosofía de la religión, filosofía del lenguaje y... tal vez unas más que se me habrán escapado.


La esencia que tanto buscamos...

Ahora bien, antes de decirles cómo se aplica concretamente la filosofía en el mundo, os tendré que contar una anécdota. En mi primer año de carrera, mi maestra de historia (presocráticos) nos dijo que había tres interpretaciones distintas respecto a lo que un autor había dicho. "¿Cuál es la interpretación correcta?" preguntamos todos, a lo que nuestra profesora nos dijo "La que ustedes crean correcta", la confusión y la desesperación se apoderaron de nuestros corazones, la inseguridad reinaba en el ambiente, nadie se esperaba esa respuesta; preguntamos "¿Cuál es la que usted considera correcta?" a la espera de una respuesta definitiva, algo que nos devolviera a la cómoda seguridad, nuestra profesora sonrió y nos dijo "No lo sé", desde ese momento lo supimos: ni en la filosofía, ni en el mundo, hay respuestas definitivas.

La filosofía aporta a la humanidad algo invaluable: el juicio; nos brinda la oportunidad de pensar por nosotros mismos -podéis leer ¿Qué es la Ilustración? de Kant para enteraros de qué hostias hablo-. El filósofo desea incitar al diálogo, a la argumentación; no busca presentarse como un "líder de opinión", más bien desea que las personas dialoguen y tengan un criterio propio. Una persona puede encontrar en la filosofía una manera de encaminar sus actos, un sistema ético en el cual cimentar su vida; incluso hay quienes encuentran un modo de llenar vacíos. Sin embargo, la pregunta más complicada sigue pendiente: ¿En qué trabaja el filósofo?



El filósofo tiene una amplia gama de sectores en los que puede incursionar -se vienen párrafos largos de cojones-. La primera y principal es la investigación, en esta área, el filósofo se dedica a la obtención de nuevos conocimientos; los investigadores suelen publicar sus trabajos en revistas de filosofía, realizar traducciones (como los que trabajan para Gredos) o publicar sus propios libros. Más conocida, sin embargo, es la docencia -de hecho, la única área de trabajo que parece conocer la gente-, todo mundo cree que si estudiaste filosofía serás un profesor de escuela y... muchos lo son; una gran cantidad de investigadores dan clases en universidades, muchos de los que recién se titulan dan clases de preparatoria o son becarios de algún profesor. Algunos profesores escriben libros de texto para chavales en editoriales como Santillana -decía una profesora que se gana buena pasta con esto-; sin embargo, esto sólo es el comienzo.

En el mismo campo de la investigación, hay filósofos que colaboran con físicos para comprender la mecánica cuántica y encontrar una teoría que la unifique con la realidad; también trabajan en otras investigaciones multidisciplinarias como los estudios de género. Un área muy concurrida por los filósofos son los medios de comunicación, un filósofo puede crear contenidos, puede fungir como creativo, o incluso como locutor o presentador -como el Dr. Zagal, que... ahora que le dí una mención pues... espero que me mencione en su programa y... tal vez pueda darme un par de seguidores... ok, no va a pasar-; uno de mis profesores -Vicente de Haro- estuvo algún tiempo en un programa de deportes dando datos curiosos. En la política podemos encontrar filósofos en todos los puestos: como funcionarios, community managers de gobernadores y por supuesto senadores y diputados. Otros filósofos trabajan en la cultura, en los museos u organizando eventos. 

Las dos últimas áreas que se me vienen a la cabeza, posiblemente las menos conocidas y que a veces van de la mano: el couching y la empresa. El couching filosófico lo está petando alrededor del mundo, se utiliza la filosofía para dar terapia a pacientes con problemas distintos -ejemplos podemos encontrarlos en Más Platón y menos Prozac de Lou Marinoff-; también, el coach filosófico puede dar conferencias y cursillos a quienes le contraten. En la empresa el filósofo puede llegar como coach y dar charlas; en la publicidad puede fungir como creativo o community manager; en recursos humanos le pueden utilizar como aplicador de exámenes o selección de personal; hay quienes dan capacitación a los empleados; incluso hay quienes entran en asuntos financieros.


También hacemos muñecos.

El filósofo tiene muchas oportunidades laborales; sin embargo, en mi humilde juicio, las universidades lo están desaprovechando. En mi carrera nunca hubo un seminario de periodismo, de couching o de comunicación; todo estaba enfocado a la investigación y la academia. Tantas áreas en las que podríamos incursionar y... sólo nos muestran la punta del iceberg. No sé, en vez de hacernos escribir una tesis que sólo va a leer nuestro director, el revisor y el sinodal ¿Por qué no ofrecernos tomar una especialidad en alguna de las áreas mencionadas y de esta manera poder incursionar en ella sin tener que tomar cursos o diplomados extra?

La filosofía debe adaptarse a la actualidad; no estoy diciendo que tengamos que dejar de ser filósofos; más bien, que desde la filosofía aportemos algo. Si queremos ser tomados en cuenta y cambiar el mundo, necesitamos dejar de acicalarnos entre nosotros en la academia y expandir nuestros horizontes. Las universidades deben de acercarse a las empresas, al gobierno y a los medios para explicarles cómo podría un filósofo colaborar con ellos -y de paso para decirles que la pinche carrera no se llama "filosofía y letras"-.

Comprendo que muchas veces las generaciones de filosofía son pequeñas como para ofrecer especialidades pero... podrían compartirlas con otras carreras o abrirlas de acuerdo a las demandas de los alumnos. O al menos podrían hacer acuerdos con otras carreras y compartir seminarios. Igual y lo que digo son puras babosadas; principalmente porque no sé como se manejan las escuelas, pero... puede que se encuentre la manera de hacerlo.

Terminaré este artículo con un consejo a mis futuros colegas. Hay algo que podéis hacer en lo que las universidades se atreven a abrirse: en vuestro tiempo libre podéis leer libros de lo que os interese; busquen cursos y diplomados, incluso podéis poneros de acuerdo con vuestra facultad para que varios alumnos tomen un mismo curso y les consigan algún descuento... yo inicié un blog para tener experiencia en redacción y manejo de redes sociales; podéis hacer algo parecido relacionado a vuestros intereses. Es momento de que volvamos a ser escuchados, y si queremos ser tomados en cuenta necesitamos modernizarnos; porque, hoy más que nunca, el mundo nos necesita -ya sé, soy un mamonazo de lo peor-. ¡Hasta otra grumetes!





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